Agosto, 3, 4 y 5,
estos eran los días escogidos para el gran evento del reggae.
Eso sí, este año se volvía a los orígenes. Torelló.
El año pasado
aún siendo en Rubí mucha peña al
U-zona lo llamaba Torelló sin darse cuenta. Por algo será. Unas
9000 personas pasaron por el festival. Siempre hay gente de
todo tipo, los que vienen para pasar un buen fin de semana,
los que vienen por primera
vez y se ponen de porros hasta el .............ó los que están
porque realmente quieren ver y escuchar música reggae de la
buena.Volver
a Torelló ya valía la pena. Ese pueblo y ese recinto son mágicos,
árboles, el río, el pueblecito y la amabilidad de sus habitantes,
la piscina municipal al lado de los conciertos, a pesar que
este año el espacio de acampada estaba más reducido.
En cuanto a los servicios, ya sabéis... mercadillo, guardería,
ludoteca, supermercado, duchas, cajeros automáticos, teléfonos
públicos..... pero como nota negativa, decir que este año vi
menos w.c.
Ahora sí, hacemos un repaso musical, el 1er. Grupo que abrió
el festival fue Brazuca Matraca capitaneado por Wagner Pa, un
grupo que podría haber estado mejor si hubiera tocado entrada
la noche, ya que sus ritmos hacen de bailar.
La noche del viernes fue floja por la caída del trombonista
jamaicano Rico Rodríguez, y esto supuso la espera de una hora
y cuarto donde la gente se empezó a agobiar un poco, según la
organización no hubo tiempo de sustituirlo por otra actuación
musical. Pasado estos problemillas, ya se sabe, son cosas del
directo y de los grandes festivales, la esperada actuación de
Aswad tampoco sorprendió mucho, este trío británico no hizo
vibrar al público, tal vez causado de la espera.
Al finalizar todos los conciertos empezaron a sonar los tambores
de la peña que quería más y no pararon hasta la 13 horas del
sábado.

Todo cambió el sábado, abriendo la tanda de conciertos los valencianos
Raspoles, seguidos por Rotos Generator, un grupo clásico y bastante
conocido en Torelló. Kalendula y Moussa & the Latin Reggae Band,
estos últimos hicieron un gran concierto quizás fue uno de los
mejores grupos del festival, así como Paparazzi ya que conectaron
con un público que estaba con ansias de bailar ritmos más frenéticos.
Ya llegada la noche, el grupo que realmente despertó otra vez
el entusiasmo de Torelló fue Niominka´bi, que quiere decir "hombre
del mar", estos senegaleses afincados en Francia nos deleitaron
en wolof, serere y francés con un buen afro-reggae cosmopolitan.
Su actuación impresionó. Más tarde aparecería en escena el tan
esperado Pablo Moses, conocido como "el rey del sueño revolucionario".
Este jamaicano puso al público en su bolsillo con un directo
interactivo fidel a su ideología rastafari. El próximo año el
sonido de los tambores y el humo que nos rodea nos llevará de
nuevo a Torelló en su décimo aniversario, esperamos que nos
traigan el mejor cartel de todos los años y que ningún día sea
más flojo que otro, aunque a veces el cartel no importa, la
fiesta está montada en cualquier tienda de campaña. ¿ Tienes
un papelillo?
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